Desarrollo de habilidades de presentación y oratoria: cómo comunicar ideas de manera clara y persuasiva

CR3005 FOTO1 El habla es una herramienta que usamos todos los días. Ya sea para las pequeñas cosas como para las grandes, la oratoria es una habilidad fundamental. Sin embargo, no son pocas las personas que no se han tomado el tiempo para trabajar y pulir estas habilidades.

El habla es una herramienta que usamos todos los días. Ya sea para las pequeñas cosas como para las grandes, la oratoria es una habilidad fundamental. Sin embargo, no son pocas las personas que no se han tomado el tiempo para trabajar y pulir estas habilidades.

Aunque el desarrollo de la palabra lleva su tiempo, con conocer y practicar algunos principios básicos podemos mejorar exponencialmente nuestra performance en las evaluaciones de desempeño. Por eso, hoy reunimos algunos consejos básicos que cualquiera puede incorporar en su discurso.

El contenido 

Elegimos dividir nuestro artículo en dos partes del discurso: el contenido y la forma. Vamos a empezar con el contenido. Se refiere al interior de nuestro mensaje, la información que queremos transmitir.

  • Enfocar nuestro mensaje 

Nuestro mensaje, sea lo que sea que queramos transmitir, a grandes rasgos no es más que información. Obviamente, mientras mayor sea el tamaño de la información, más difícil va a ser comunicarla. Pero, además del tamaño, el tipo de información también juega un rol clave.

Mientras más parecida sea la información dentro del mensaje, más sencillo será comunicarla. Esto es porque el otro va a poder agrupar la información de forma más eficiente.

Por ejemplo, tratar de explicar sobre, por ejemplo, la industria del cuero en la fabricación de zapatos y sombreros va a ser más difícil que solo en sombreros o solo en zapatos. Aunque manejemos la misma cantidad de información.

  • Tener ejemplos preparados

Hay pocas cosas más explicativas que un buen ejemplo. Una analogía puede esclarecer un concepto de forma mucho más efectiva que una explicación. Sin embargo, lo contrario también sucede: un mal ejemplo suele hacerle mucho daño a la explicación.

Es por eso que una buena forma de tener a mano los primeros y evitar los segundos es contar con ejemplos preparados. Inventar uno en el momento también es difícil, incluso cuando conocemos el tema, por lo que esto va a evitar complicaciones.

CR3005 FOTO2 El habla es una herramienta que usamos todos los días. Ya sea para las pequeñas cosas como para las grandes, la oratoria es una habilidad fundamental. Sin embargo, no son pocas las personas que no se han tomado el tiempo para trabajar y pulir estas habilidades.

La forma

  • Variar el tono

El ritmo es una parte esencial de nuestra percepción del sonido. Esto aplica a todo: desde canciones hasta las voces humanas. Por eso, variar el tono mientras hablamos puede hacer maravillas para mantener la atención de nuestros lectores.

Para darnos una idea de esto podemos recordar cuando nuestros padres o profesoras nos leían un cuento. Ellos variaban el tono con el que hablaban según la situación, lo que hacía que las distintas partes del discurso resaltarán.

No hace falta hacerlo de manera tan marcada, pero tratar de introducir este estilo cuando hablamos puede ayudar a que el contenido de nuestro discurso se comunique de forma más clara.

  • Variar el largo de las oraciones

Siguiendo el consejo anterior, otra forma muy efectiva de trabajar el ritmo de nuestro discurso es variar la longitud de nuestras oraciones. Quienes ya tengan más práctica en oratoria se darán cuenta que estas dos están relacionadas, pero pensarlas por separado va a ayudar a identificarlas.

De la misma forma que hablar sin variación del tono puede cansar a nuestra audiencia, hablar con oraciones muy largas o varias muy cortas hace que nuestro mensaje no destaque. Entonces, lo ideal es variar lo más posible para que el cambio constante mantenga atento a quien nos escuche.

Traten de leer este párrafo para darse una idea. Comenzamos con una oración corta. Después, poco a poco vamos alargando las oraciones mientras extendemos el punto. Entonces paramos un poco. Introducimos oraciones cortas. Y, entonces, volvemos con las más largas y repetimos la fórmula.

¿Qué hacer en casos de confusión?

Cuando tratamos de explicar algo es muy común que la otra persona no entienda alguna parte de lo que decimos. Sin embargo, volver a esto puede llegar a ser un momento tenso. Para tratar de volverlo lo más sencillo posible podemos seguir algunos consejos.

Uno muy efectivo es enmarcar siempre la confusión como un error de la explicación y no de la persona que nos escucha. Aunque esto es más una actitud que unas palabras, decir cosas como “no me estoy explicando” en vez de “no me estás entendiendo”  contribuye a relajar la situación en las evaluaciones de desempeño.

De todas formas, también es importante considerar si efectivamente el problema no está en nuestra explicación. Esto también puede pasar, ya que cuando uno comprende lo que quiere transmitir puede subestimar la complejidad del tema.