La evolución de Dios

11 El psicólogo Paul Bloom explica que dios tiene su origen en la teoría de la mente, es decir, nuestra capacidad de atribuirle pensamientos e intenciones a los demás. Si yo camino porque así lo deseo, entonces si veo a otra persona moverse, también debe tener una mente como la mía. Además, si esa persona deja de moverse, es porque su mente, su espíritu, abandonó el cuerpo. A esta creencia de que cuerpo y espíritu son cosas diferentes se le llama dualismo. Según Bloom, esta capacidad de atribuir mente a otros seres nos permite anticipar sus acciones.

Casi todas las sociedades humanas han concebido seres espirituales que de alguna manera influyen en nuestra vida, pero ¿por qué estas ideas cumplen algún propósito?.

El psicólogo Paul Bloom explica que dios tiene su origen en la teoría de la mente, es decir, nuestra capacidad de atribuirle pensamientos e intenciones a los demás. Si yo camino porque así lo deseo, entonces si veo a otra persona moverse, también debe tener una mente como la mía. Además, si esa persona deja de moverse, es porque su mente, su espíritu, abandonó el cuerpo. A esta creencia de que cuerpo y espíritu son cosas diferentes se le llama dualismo. Según Bloom, esta capacidad de atribuir mente a otros seres nos permite anticipar sus acciones.

Esta habilidad fue fácilmente aplicable a los no vivos, de ahí el animismo, la idea de que los seres y fenómenos de la naturaleza y el cosmos poseen un ánima, un poder más allá de su existencia corpórea. Por ejemplo, un río que genera vida podría ser considerado una divinidad a la que hay que venerar, el sol y la luna regirían en los ciclos cósmicos y hasta un conejo capturado para comer requeriría reverencia.

2755 El psicólogo Paul Bloom explica que dios tiene su origen en la teoría de la mente, es decir, nuestra capacidad de atribuirle pensamientos e intenciones a los demás. Si yo camino porque así lo deseo, entonces si veo a otra persona moverse, también debe tener una mente como la mía. Además, si esa persona deja de moverse, es porque su mente, su espíritu, abandonó el cuerpo. A esta creencia de que cuerpo y espíritu son cosas diferentes se le llama dualismo. Según Bloom, esta capacidad de atribuir mente a otros seres nos permite anticipar sus acciones.

¿Será posible coexistir en paz?

Así surgió la idea de un más allá y de que ciertas personas, como los chamanes, eran capaces de conectar con ese mundo de los espíritus. Al mismo tiempo, surgió el culto a los antepasados, aquellos que fueron importantes por su legado. Estos ancestros podían volverse figuras míticas, incluso mezclándose con los poderes animales o naturales.

En algún momento del Paleolítico, la gente se empezó a preguntar quién creó el mundo, de dónde salió. Por mucho tiempo, los seres humanos solo representaron animales en su arte, pero hace aproximadamente 30,000 años, comenzaron a representar formas humanas, principalmente mujeres de formas exuberantes. Es posible que las primeras divinidades fueran femeninas, ya que las sociedades en ese entonces tendían a ser más igualitarias y el principio femenino, con su capacidad de generar vida, era visto como sumamente poderoso. Así nació la idea de la Gran Diosa, la diosa de la fertilidad y la madre de todas las criaturas.

¿Cómo crees tú que evolucionará la noción de dios en el futuro?

Con el tiempo, las sociedades se organizaron y las creencias religiosas se volvieron más complejas. Surgieron sacerdotes y reyes, y el politeísmo se hizo presente. En el politeísmo, se reconocen muchos dioses, cada uno con atributos y áreas de acción diferentes. Dio lugar a los dioses del Olimpo griego, los dioses del hinduismo, los dioses en Mesoamérica, y muchas otras creencias.

Con el pasar de los años, las religiones monoteístas, como el judaísmo, el cristianismo y el islam, se expandieron por el mundo. Estas religiones afirmaban que sus dioses eran los únicos dignos de adoración.

Hoy en día, existen más de 4,000 religiones con ideas, mitos y prácticas religiosas fascinantes. Aunque las creencias sobre dios han evolucionado, siempre han servido para moderar nuestros impulsos egoístas y guiar nuestra ética. También han creado comunidades que comparten creencias y costumbres. Sin embargo, también han sido motivo de conflicto y exclusión.